Algunos podrían llamarme obsesionado. Enfermo. Incorrecto. Soy todo eso y peor. Olivia Thomas es mía. Lo supe desde el día en que puse mis ojos en ella, claro, pero cuando tuve ese pequeño y perfecto…
Sé cuándo está durmiendo. Y sé cuándo está despierta. En cuanto la vi, me obsesioné. Y las cartas traviesas que envió al Polo Norte me enamoraron. Durante años, he seguido todos sus movimientos. Obse…